domingo, 4 de noviembre de 2012


El Libro de las Tierras Vírgenes ( Capitulo 1) Los Hermanos de Mowgli
Desata a la noche Mang, el murciélago;
en sus alas acarréala Rann, el milano;
duerme en el corral la vacada
y de corderos duerme el atajo;
tras las reforzadas cercas se esconden
pues hasta el amanecer con libertad vagamos.
Orgullo y fuerza, zarpazo pronto,
prudente silencio: es nuestra hora.
¡Resuena el grito! ¡Para el que observa.
la ley que amamos, caza abundante!Canción nocturna en la selva.
En las colinas de Seeonee daban las siete en aquella bochornosa tarde. Papá Lobo despertóse de su sueño diurno; se rascó, bostezó, alargó las patas, primero una y luego la otra para sacudirse la pesadez que todavía sentía en ellas. Mamá Loba continuaba echada, apoyado el grande hocico de color gris sobre sus cuatro lobatos, vacilantes y chillones, en tanto que la luna hacía brillar la entrada de la caverna donde todos ellos habitaban.
-¡Augr.! .-masculló el lobo padre-. Ya es hora de ir de caza de nuevo.
Iba a lanzarse por la ladera cuando una sombra, no muy corpulenta y provista de espesa cola, cruzó el umbral y dijo con lastimera voz: -¡Buena suerte, jefe de los lobos, y que la de tus nobles hijos no sea peor! ¡Que les crezcan fuertes dientes y que nunca, en este mundo, se les olvide tener hambre!
El chacal Tabaqui, el lameplatos, era quien así hablaba. Los lobos, en la India, desprecian a Tabaqui porque siempre anda metiendo cizaña de un lado para otro, sembrando chismes, comiendo desperdicios y pedazos de cuero que busca entre los montones de basura que hay en las calles de los pueblos. Le temen, sin embargo, aunque lo desprecian, por que Tabaqui, más que nadie en toda la selva, tiende a perder la cabeza y entonces olvida lo que es tener miedo, corre por la espesura y muerde a cuanto se lepone enfrente. Cuando Tabaqui pierde la cabeza, hasta el tigre se esconde, porque lo más deshonroso que puede ocurrirle a un animal salvaje, es la locura. Los hombres le damos el nombre de hidrofobia, pero ellos la llaman dewanee (la locura) y huyen almencionarla.
-Bueno; entra y busca -dijo papá Lobo-. Sin embargo, te advierto que aquí no hay comida.
-No para un lobo -respondió Tabaqui-, pero para un infeliz como yo, un hueso constituye un exquisito banquete. ¿Quiénes somos los Gidurg-log (el pueblo chacal) para andar escogiendo?
Y a toda prisa se dirigió al fondo de la caverna; allí encontró un hueso de gamo con algo de carne aún adherida a él y se puso a comerlo alegremente.
-Muchas, muchas gracias por tan excelente comida -dijo luego relamiéndose-. ¡Ah! ¡Qué hermosos son tus nobles hijos! ¡Qué ojos tan grandes tienen! ¡Y a pesar de ser tan jóvenes!. . . Pero esto no debiera causarme asombro, es verdad, pues basta recordar quelos hijos de los reyes son ya hombres desde su nacimiento.
Es inútil decir que, como otro cualquiera, Tabaqui sabía que no hay nada tan fuera de lugar como elogiar a los niños estando ellos presentes, y que le divertía por extremo ver en situación embarazosa a mamá Loba y a papá Lobo.
Tabaqui permaneció inmóvil, gozando con el daño causado, y añadió luego, despechado:
-Shere Khan el Grande ha cambiado de cazadero. Según me han dicho, cazará en estas colinas durante la próxima luna.
Shere Khan era el tigre que vivía cerca del río Waingunga, a cinco leguas de distancia.
-Ningún derecho le asiste para ello -protestó enojado papá Lobo-. De acuerdo con la ley de la selva, debe advertirlo debidamente antes de cambiar de lugar. Asustará a toda la caza en dos leguas y media a la redonda; y, en este caso, yo... yo he de trabajar el doble.
-Por algo su madre le puso por nombre Lungri (el Cojo) -musitó mamá Loba-. Es cojo de nacimiento, y por eso nunca pudo matar más que ganado. Ahora lo persiguen los campesinos de Waingunga, y se viene aquí a molestar a los nuestros. Ellos revolverántoda la selva buscándolo cuando ya esté lejos, y nosotros y nuestros hijos tendremos que huir cuando peguen fuego a la maleza. ¡Te digo que le estaremos muy agradecidos a Shere Khan!
-¿Quieren que se lo diga? -preguntó Tabaqui.
-¡Fuera! -replicó papá Lobo, enfadado-. ¡Fuera de aquí y vete a cazar con tu amo! ¡Ya hiciste bastante daño esta noche!
-Me voy -dijo suavemente Tabaqui-. Desde aquí puede oírse a Shere Khan allá abajo, en la espesura. Pude haberme ahorrado traerles esta noticia.
Escuchó atentamente papá Lobo, y allá, en el valle que descendía hasta el río, oyó el seco, colérico, pérfido lamento del tigre cuando no ha podido cobrar ni una sola pieza, y poco le importa entonces que toda la selva lo sepa.
-¡lmbécil! -exclamó papá Lobo. ¡Vaya una manera de empezar el trabajo metiendo semejante ruido! ¿Creerá acaso que nuestros gamos son como sus cebados bueyes de Waingunga?
-¡Chitón! No son bueyes ni gamos lo que caza esta noche -respondió mamá Loba-. Lo que hoy busca es al hombre.
El plañidero grito se había convertido ya en algo como un zumbante ronquido que parecía llegar de todo el ámbito de la comarca. Era aquel rumor especial que turba a los leñadores y a toda la gente errante que duerme al raso, y que a veces los hace correr tandesatinados que se arrojan en las mismas fauces del tigre.
-¡Al hombre!... -dijo papá Lobo mostrando la doble hilera de blanquísimos dientes.
¡Jaug! ¿No hay acaso suficientes escarabajos y ranas en los pozos, para que ahora se le ocurra comer carne humana. ¡Y de añadidura en terreno nuestro!.
La ley de la selva -que nunca ordena algo sin tener motivo para ello- prohíbe a toda fiera que coma hombre, excepto en el caso de que ésta mate para enseñar a sus pequeñuelos a matar; pero, aun en este caso, es necesario que cace fuera del cazadero de su manada o tribu. La verdadera causa de esta disposición, es que toda humana matanza trae consigo, tarde o temprano, los hombres blancos montados en elefantes y armados de fusiles, acompañados de algunos centenares de hombres de color con batintines,cohetes y antorchas. Y entonces a todo el mundo en la selva le toca sufrir. Por lo que toca a la razón que entre sí se dan las fieras, es que alegan que el hombre es el más débil e indefenso de todos los seres vivientes, y que no es digno de un cazador poner la mano sobre él. Alegan también -y es cierto- que los devoradores de hombres se vuelven sarnosos y pierden los dientes.
El ronquido se hizo más intenso y finalmente terminó con el ¡Aaar! que lanza el tigre a plena voz en el momento de atacar.
Se oyó entonces un aullido -impropio de un tigre-, lanzado por Shere Khan.
-Erró el golpe -dijo mamá Loba-. ¿Qué sucede?
Salió papá Lobo y corrió la distancia de unos cuantos pasos, y oyó a Shere Khan murmurando y gruñendo furiosamente, en tanto se revolcaba en la maleza.
-A ese necio se le ocurrió nada menos que saltar por encima del fuego encendido por unos leñadores, y se le quemaron las patas -dijo papá Lobo, con mal humor, gruñendo-.
Tabaqui está allí, con él.
-Alguien sube por la colina -observó mamá Loba enderezando una oreja. Prepárate.
Crujieron levemente las hierbas en la espesura; papá Lobo se agachó, pronto a dar el salto, con los cuartos traseros junto a la tierra. De haber estado allí en acecho, hubieran podido ver ustedes la cosa más maravillosa del mundo: en el preciso momento de estar saltando, se detuvo el lobo. Brincó antes de haber visto contra qué se lanzaba, y, repentinamente, trató de detenerse. El resultado fue que salió disparado hacia arriba, verticalmente, hasta un metro o metro y medio de altura, y luego cayó de nuevo en el mismo lugar..
-¡Un hombre! -exclamó disgustado. Un cachorro humano. ¡Mira!
Frente a él, apoyado en una rama baja, se erguía, enteramente desnudo, un niño moreno que apenas sabía andar: una cosa, la más simpática y pequeña, la más fina y gordinflona que jamás se había presentado de noche ante la caverna de un lobo. Miró a éste cara a cara y se rió.
-¿Es eso un cachorro de hombre? -dijo mamá Loba-. Nunca vi ninguno. Tráelo.
Un lobo, si es preciso, puede llevar un huevo en el hocico sin romperlo, pues está acostumbrado a mover de un lado al otro a sus propios pequeñuelos; de esta manera, aunque se juntaron las quijadas de papá Lobo sobre la espalda del niño, ni un solo diente le arañó la piel, la que apareció intacta al colocarlo aquel entre los lobatos.
-¡Qué pequeño! ¡Qué desnudo! Y... ¡qué atrevido! -dijo dulcemente mamá Loba. El niño se abría paso entre los cachorros para arrimarse al calor de la piel-. ¡Vaya! Ahora come con los demás. De manera que éste es un cachorro de hombre, ¿eh? ¡A ver sihubo nunca un lobo que pudiera jactarse de contar con uno que estuviera entre sus hijos!...
-De eso oí hablar algunas veces, pero nunca respecto de nuestra manada o que hubiera ocurrido en mis tiempos -contestó papá Lobo-. Carece completamente de pelo y bastaría que yo lo tocara con el pie para matarlo. Pero, mira: nos ve y ni siquiera tiene miedo.
De pronto, el resplandor de la luna que penetraba por la boca de la caverna quedó interceptado por la enorme cabeza cuadrada y por una parte del pecho de Shere Khan que se asomaba a la entrada. Tabaqui, detrás de él, le decía con voz aguda:
-¡Señor, señor, se metió aquí!
-Shere Khan nos honra por extremo con su visita -dijo papá Lobo, pero sus iracundos ojos desmentían sus palabras-. ¿Qué desea Shere Khan?
-Mi presa. Un cachorro humano pasó por aquí. Sus padres huyeron. Dámelo.
Como dijo papá Lobo, Shere Khan había saltado por encima de un fuego encendido por los leñadores, y se sentía furioso por el dolor de las quemaduras que tenía en las patas.
Sin embargo, papá Lobo sabía muy bien que la boca de la caverna era suficientemente estrecha como para que no pudiera pasar por ella el tigre. Aun en el sitio donde se encontraba Shere Khan, tenía que encoger penosamente sus patas y la parte superior desu pecho, como le sucedería a un hombre que intentara pelear con otro dentro de una cuba.
-Los lobos son un pueblo libre -le respondió papá Lobo-. Sólo obedecen las órdenes del jefe de su manada y no las de un pintarrajeado cazador de reses como tú. El cachorro de hombre es nuestro... para matarlo, si nos place.
-¡Si nos place! ¡Si nos place! ¿Qué significa eso de si nos place o no? ¡Por el toro que maté! ¡Es cosa de preguntarse hasta cuándo debo estar oliendo esta perruna guarida, para que se me entregue lo que en justicia se me debe! ¡Soy yo, Shere Khan, el que leshabla!
Por todos los rincones de la caverna resonó el rugido del tigre. Separándose de los lobatos mamá Loba se adelantó, fijando sus ojos en los ojos llameantes de Shere Khan; y los ojos de la loba parecían dos verdes lunas brillando en la oscuridad.
-Y yo soy Raksha (el demonio), quien te contesta. El cachorro humano es mío, Lungri, mío y muy mío. No se le matará. Vivirá y correrá junto con nuestra manada y cazará con ella; y, finalmente, y atienda bien su merced, señor cazador de desnudoscachorrillos..., devorador de ranas... matador de pocos..., finalmente, él será quien, a su vez, lo cace a usted. Así que, ahora, ¡lárguese!, o por el sambliur que maté -pues yo no como ganado hambriento-, le aseguro, fiera chamuscada de las selvas, que volverá su merced al regazo de su madre más coja aún que al venir al mundo. ¡Lárguese!.
Papá Lobo la miró con aire estupefacto... Ya casi había olvidado aquellos tiempos en que ganó a mamá Loba en fiero combate con cinco lobos, cuando ella tomaba parte en las correrías de la manada; llamarla Demonio no era un mero cumplido.
Quizás Shere Khan hubiera desafiado a papá Lobo, pero no podía resistirse contra mamá Loba; sabía que, en el lugar en que se encontraban, todas las ventajas eran para ella y lucharía hasta morir. Se retiró, pues, rezongando, de la boca dc la caverna, y,cuando se vio libre, gritó:
-¡Cada lobo aúlla en su caverna! Veremos qué dice la manada acerca de eso de criar cachorros humanos. El cachorro es mío, y finalmente vendrá a parar a mis dientes!. ¡Rabiosos! ¡ Ladrones!
Jadeante se echó de nuevo mamá Loba entre sus lobatos, y papá Lobo díjole gravemente:
-Mucho hay de verdad en lo que dijo Shere Khan. Es necesario enseñar el cachorro a la manada. ¿Persistes en guardártelo, mamá?
-¡Guardarlo! -respondió ella suspirando-. Desnudo vino, de noche, hambriento y solo, y, con todo, no tenía miedo. Mira: ya echó a un lado a uno de mis hijos. ¡Y ese carnicero cojo quería matarlo y escaparse después al Waingunga, en tanto que los campesinos, en venganza, venían aquí al ojeo en nuestros cubiles! ¡Guardarlo! ¡Por supuesto que lo guardaré! Acuéstate quietecito, renacuajo. Vendrá el tiempo, Mowgli -porque en adelante llamaré a su merced Mowgli, la rana- en que no sea usted el cazado por ShereKhan, sino quien le cace a él.
-Pero, ¿qué dirá nuestra manada? -dijo papá Lobo.
La ley de la selva ordena terminantemente que cualquier lobo, al casarse, puede retirarse de la manada a que pertenece; pero también que, tan pronto como los cachorros tengan edad suficiente para sostenerse en pie, deberá llevarlos al Consejo de la manada con el fin de que los otros lobos puedan identificarlos; el Consejo se celebra una vez al mes, al resplandor de la luna llena. Después de la inspección, quedan en libertad los lobatos para correr por donde les plazca; hasta que no hayan matado al primer gamo, no se admite ninguna excusa en favor del lobo de la manada que sea ya mayor y mate a alguno de los lobatos. Al asesino se le impone como castigo la pena de muerte, donde pueda encontrársele; si se piensa durante un momento sobre esto, se verá que es realmente lo justo.
Papá Lobo esperó un poco hasta que sus cachorros pudieran corretear un poco, y luego, la noche de la reunión de toda la manada, los cogió, junto con Mowgli y con mamá Loba, y llevó a todos a la Peña del Consejo, que era una cima cubierta de piedras yguijarros en donde podían ocultarse un centenar de lobos.
Echado cuan largo era sobre su peña, estaba Akela, el enorme y gris Lobo Solitario que había llegado a ser jefe de la manada gracias a su fuerza y habilidad. Más abajo se sentaban unos cuarenta lobos de todos tamaños y colores: había veteranos de color de tejón que podían enfrentarse a solas con un gamo, y había también lobos de tres años de edad que sólo presumían que habían de poder. Desde hacía un año, el Lobo Solitario los guiaba a todos. Allá en su juventud había caído dos veces en una trampa; en otra ocasión había sido apaleado hasta darlo por muerto. Sabía muy bien, pues, los usos y costumbres de los hombres.
Se habló muy poco en la reunión de la Peña. Caían y tropezaban unos contra otros los lobatos en el centro del círculo donde se sentaban sus respectivos padres y madres. De cuando en cuando, un lobo anciano se dirigía en silencio hacia uno de los cachorros, lo miraba atentamente y se volvía a su sitio sin producir el menor ruido. De pronto, una madre empujaba a su lobato hacia la luz de la luna para estar segura de que no había pasado inadvertido. Akela, desde su peña, gritaba:.
-Ya saben lo que dice la ley; ya lo saben. ¡Miren bien, lobos!
Y las madres, ansiosas, repetían:
-¡Miren! ¡Miren bien, lobos!
Al cabo, llegó el momento -y a mamá Loba se le erizaron todos los pelos del cuello- en que papá empujó a "Mowgli, la rana", corno lo llamaban, hacia el centro. Mowgli se sentó allí, riendo y jugando con algunos guijarros a los que hacía brillar la luz de la luna.
Sin levantar la cabeza, que hacía descansar sobre sus patas, Akela continuaba profiriendo su monótono grito:
-¡Miren bien!
Se elevó un sordo rugido detrás de las rocas. Era la voz de Shere Khan que gritaba a su vez:
-Ese cachorro es mío; debéis dármelo. ¿Qué tiene que ver el Pueblo Libre con un cachorro humano?
Akela ni siquiera movió las orejas. Se limitó a decir:
-¡Miren bien, lobos! ¿Qué le importan al Pueblo Libre los mandatos de cualquiera que no sea el mismo pueblo? ¡Miren bien!
Se elevó un coro de gruñidos. Un lobo joven, de unos cuatro años, recogió la pregunta de Shere Khan, y se dirigió de nuevo a Akela:
-¿Qué tiene que ver el Pueblo Libre con un cachorro humano?
Ahora bien: la ley de la selva ordena que, en caso de ponerse en tela de juicio el derecho que un cachorro tiene a ser admitido por la manada, deberán defenderlo, a lo menos, dos miembros de ésta, que no sean su padre o su madre.
-¿Quién alza la voz en favor de este cachorro? -interrogó Akela-. ¿Quién, de los que pertenecen al Pueblo Libre, habla en favor suyo?
Nadie respondía, y mamá Loba se preparó para lo que ya sabía ella que sería su última pelea, si era preciso llegar al terreno de la lucha.
Pero entonces, Baloo, único animal de otra especie a quien se le permite tomar parte en el Consejo de la manada; Baloo, el soñoliento oso pardo que alecciona a los lobatos la ley de la selva; el viejo Baloo, que va y viene por donde quiere porque su alimento se compone sólo de nueces, raíces y miel, se levantó en dos patas y gruño:
-¿El cachorro humano?... ¡Yo hablo en favor del cachorro! No puede hacernos ningún mal. No soy elocuente, pero digo la verdad. Que corra con la manada y que se le cuente como uno de tantos. Yo seré su maestro.
-Ahora necesitamos que hable otro en su favor -dijo Akela-. Ya habló Baloo, el cual es maestro de nuestros lobatos. ¿Quién quiere hablar además de él?
Se movió hacia el círculo una sombra negra. Era Bagheera, la pantera, toda ella de un color negro de tinta, pero ostentaba marcas en su piel, propias de su especie, las cuales, según como incidiera en ellas la luz, parecían las aguas de ciertas telas de seda. Todo el mundo conocía a Bagheera; nadie osaba atravesarse en su camino, porque era tan astuta como Tabaqui, tan audaz como el búfalo salvaje y tan sin freno como un elefante herido. Con todo, su voz era suave como la miel silvestre que se desprende gota a gota de un árbol y su piel era más fina que el plumón.
-¡Akela -dijo en un susurro-, y ustedes, Pueblo Libre! Yo no tengo derecho, cierto, de mezclarme en esta asamblea. Mas la ley de la selva dice que si surge alguna duda, no relacionada con alguna muerte, tocante a un nuevo cachorro, la vida de éste puedecomprarse por un precio estipulado. La ley, por último, no dice quién puede o quién no puede pagar ese precio. ¿Es cierto lo que digo?.
-¡Muy bien! ¡Muy bien! -dijeron a coro los lobos más jóvenes, hambrientos siempre-.
¡Que hable Bagheera! El cachorro puede comprarse mediante un precio estipulado. Así lo dice la ley.
-Como sé que no me asiste el derecho de hablar aquí, pido el permiso de ustedes para hacerlo.
-¡Bueno! ¡Habla! -gritaron a la vez veinte voces.
-Es una vergüenza matar a un cachorro desnudo. Por lo demás, puede ser muy útil para ustedes en la caza, cuando sea mayor. Ya Baloo habló en su defensa. Pues bien: a lo que él dijo, añadiré yo la oferta de un toro cebado, acabado de matar a poca distancia de aquí, si aceptan al cachorro humano de acuerdo con lo que dice la ley. ¿Hay algo qué objetar?
Elevóse un clamor de docenas de voces que decían:
-¡Qué importa! Ya morirá cuando lleguen las lluvias del invierno; ya le abrasarán vivo los rayos del sol. Una rana desnuda como ésta, ¿en qué puede perjudicarnos? Dejémosle que se junte a la manada. ¿Dónde está el toro, Bagheera? ¡Aceptémoslo!.
Y se escuchó entonces el profundo ladrido de Akela que advertía:
-¡Mírenlo bien, mírenlo bien, lobos!
Estaba Mowgli tan entretenido jugando con los guijarros, que no observó que aquéllos se le acercaban uno a uno y lo miraban atentamente.
Descendieron al cabo todos de la colina en busca del toro muerto, exceptuando sólo a Akela, Bagheera, Baloo y los lobos de Mowgli.
Entre las sombras de la noche, rugía aún Shere Khan, furioso por no haber logrado que le entregaran a Mowgli.
-¡Ea! ¡Ruge, ruge cuanto quieras! -díjole Bagheera en sus propias barbas-, O yo no conozco nada a los hombres, o llegará el día en que esa cosa que está allí tan desnuda le hará a su merced rugir en muy distinto tono.
-Hicimos bien -observó Akela-. Los hombres y sus cachorros saben mucho. Con el tiempo, podrá ayudarnos.
-Ciertamente... Puede ser nuestro apoyo, en caso necesario, porque nadie debe forjarse la ilusión de ser siempre director de la manada -respondió Bagheera.
Akela permaneció mudo... Pensaba en aquel tiempo que fatalmente llega para todo jefe de manada, cuando sus fuerzas lo abandonan, cuando se siente más débil cada día, hasta que, al fin, los otros lobos lo matan y viene un nuevo jefe a ocupar su puesto... para que a su vez lo maten también, cuando le llegue el turno.
-Llévatelo -le dijo a papá Lobo y adiéstralo en todo aquello que debe saber quien pertenece al Pueblo Libre.
Así fue como Mowgli entró a formar parte de la manada de lobos de Seeonee, y el rescate por su vida fue un toro, y Baloo fue su defensor.
Ahora debemos contentarnos con saltar diez u once años y con adivinar la maravillosa vida que Mowgli llevó entre los lobos; si tuviéramos que escribirla, sólo Dios sabe los libros que llenaría.
Creció junto con los lobatos, aunque, por supuesto, antes de que él hubiera salido de la primera infancia, ellos ya eran lobos hechos y derechos. Papá Lobo le enseñó su oficio y el significado de todo lo que en la selva había, hasta que cada ruido bajo la hierba, cada tibio soplo del vientecillo de la noche, cada nota lanzada por el búho sobre su cabeza, cada rumor que producen los murciélagos al arañar cuando descansan durante un momento en un árbol, y cada ruidillo que causa el pez al saltar en una balsa significaron para él tanto como significa el trabajo en la oficina para el hombre de negocios. Cuando no estaba aprendiendo algo, se sentaba a tomar el sol o dormía; luego, a comer y a dormir de nuevo. Cuando sentía necesidad de lavarse o le molestaba el calor, íbase a nadar en las lagunas del bosque. Finalmente, cuando necesitaba miel -pues Baloo le había dicho que la miel con nueces era una comida tan delicada como la carne cruda-, trepaba a los árboles para buscarla, y esto último se lo enseñó Bagheera.
Tendíase la pantera sobre una rama y lo llamaba diciendo:
-Sube acá, hermanito.
Al principio, Mowgli se agarraba torpemente, como el animal llamado perezoso; pero ya después saltaba entre las ramas, de la una a la otra, con toda la maestría de un mono gris. Ocupó asimismo su lugar en el Consejo de la Peña al reunirse con la manada, y allí descubrió que, mirando fijamente a un lobo, lo obligaba a bajar los ojos. y esto fue motivo para que lo hiciera a menudo por mera diversión. En otras ocasiones arrancaba de la piel de sus amigos las largas espinas que se les habían clavado en ella, pues los lobos sufren muchísimo con las espinas y cardos que se les quedan entre las lanas.
También, en plena noche, descendía por la ladera de la colina y se llegaba hasta las tierras de cultivo y miraba curiosamente a los campesinos en sus chozas.
Desconfiaba de ellos, sin embargo, pues Bagheera le había señalado una caja cuadrada con puerta que se hundía al pisarla, colocada con tanta habilidad entre la maleza, que casi cayó él dentro. Bagheera le dijo que era una trampa.
Pero nada fue tan de su gusto como perderse con la pantera en las tibias profundidades del bosque, dormir durante todo el pesado día y contemplar por la noche cómo Bagheera se entregaba a la caza. Mataba ella sin discreción ni miramiento, según su apetito, y lo mismo Mowgli, con una sola excepción: en cuanto tuvo edad suficiente para comprender las cosas, Bagheera le enseñó que se abstuviera de matar ninguna cabeza de ganado porque la propia vida de él había sido rescatada mediante la entrega de un toro.
-Cuanto hay en la selva es tuyo -le dijo Bagheera- puedes matar todo lo que tus fuerzas te permitan. Pero, en memoria del toro que sirvió para salvar tu vida, no pondrás nunca la mano en res alguna, ni siquiera para comerla, sea joven o vieja. La ley de la selva prescribe esto.

jueves, 28 de julio de 2011

Gorillaz

Un poco de realidad : Gorillaz fue creado por Damon Albarn (de Blur), Del Tha Funkee Homosapien, y Jamie Hewlett (dibujante australiano creador de la serie Tank Girl). Además, junto a ellos, colaboran numerosos músicos internacionales.Constituyen el primer grupo de hip hop virtual y su música es una curiosa mezcla de diferentes estilos (rap, hip hop, rock alternativo, pop) con mucho humor, un trabajo imposible de clasificar pero que constituye un tipo de música bien concreta y sólida y de las propuestas más originales de los últimos años. Así es como funciona este grupo musical británico que se caracteriza por presentarse como dibujos animados.

Gorillaz



INTEGRANTES

2-D :
2-D, es la voz líder de la banda, tiene 23 años y Nació en Londres el 23 de Marzo. Lamentablemente se le puede describir como un tipo con poco cerebro, además sufre de migraña. Le fascinan los zombies y los asesinos. Es fanático de los graffitti. Es un excelente tecladista y productor, sus influencias Phill Oakey y Lucio Fulci. De sus compañeros admira a Murdoc (quien irónicamente no le tiene especial estima).

Pensamientos :

En su cabeza, en él lugar donde debería haber un cerebro, hay un pedazo de papel arrugado. La gente piensa que es cool y enigmático, pero la verdad es que su mente está plagada de zombis, muertes, sangre, órganos, y cosas por el estilo. Es una buena persona, solo que no es muy inteligente. Pero tiene una voz preciosa. Su forma de vestir le gusta a la gente y su cabello azul también. También toca el teclado de una manera sorprendente
Le encanta la tarde otoñal, estar en el parque, enamorarse, los gatitos, llamar a su madre antes y después de cada concierto, irse en medio de cada actuación.


Murdoc :
Murdoc Niccals, bajista del grupo, nació el 6 de Junio del 66 en Stoke-on- Trent, Gran Bretaña. Es el más siniestro y satánico del grupo.Está negado a cualquier actividad ligada a la higiene personal.Es adicto al cigarro. Ama el peligro. Se le reconoce fácilmente por su larga y puntiaguda lengua, sus dientes amarillos y puntiagudos y su piel verdosa. Quiere ser como su padre, Jacob Niccals, que falleció cuando era un chiquillo.
Su nombre completo es Murdoc Jacob Niccals. Sus influencia: Black Sabbath, Dub, J Andrew Anderson y Dennis Willson.

Pensamientos :
Se considera el Anticristo, pues lleva una cruz dorada que cuelga de su cuello. Bebe demasiado y fuma como un poseso. Le encanta las fiestas descontroladas y las orgías.
Odia que la gente piense que 2D es el lider.


Noodle :
Noodle, es la única representante del sexo femenino en el grupo. Su instrumento: la guitarra. Nació en Osaka, Japón. Tiene diez años y la única palabra que aprendió a decir en inglés es "Noodle" ,actualmente es su apodo, que significa "idiota". Es una niña muy precoz. Sus influencias Loa Zi y Richie Zambora. Su amigo inseparable Russel (baterista).

Pensamientos :

Le encanta los Pokemon, la nintendo y los fideos. Practica artes marciales. Le encanta bailar en su habitación con la música a todo volumen, el Jpop, los cascos y los gorros.
Odia que la invadan su cuarto. Ella es la creadora de la campaña "reject false icons", debido a que está totalmente en contra de las bandas estereotipadas ( falsos iconos de la musíca)
.

Russel :

Russel, es el baterista de la banda, tiene 25 años, nació en Nueva York un 16 de mayo. Ama la buena comida. Es el más diplomático y culto de los Gorillaz. Se le considera el alma de la banda, por ser el más centrado y tranquilo. Se dice que sin él los Gorillaz no podrían sobrevivir. Russel es también quien le da el toque de hip hop a las composiciones.Sus influencias Frrakhan, Chaka Khan, Tupac Shakur.

Pensamientos :

Russel apoya la idea del Carpe Diem. Tiene como mascota un cerdo, con el que hace experimentos raros, como poner tubos de escape y sustituir sus patas por ruedas.
Su frase preferida es: "Peace and Love" (Paz y amor), seguramente por lo que presenció cuando era pequeño. Siempre defiende a 2D cuando Murdoc le amenaza con palizas.

Formacion de la banda :

A pesar de ser fruto de tecnología y ciencia, y no nos referimos a trucos de estudio para mejorar las voces, los personajes integrantes del "grupo" Gorillaz si que tienen una historia que parece sobrehumana.
Stu-Pot estaba tranquilo en su trabajo como gerente de una tienda de órganos cuando el maleante Murdoc estrelló su carro a través del vidrio para robarse los órganos. El delito estaba supuesto a suministrar los instrumentos para la banda rompe rankings que Murdoc quería formar. Lo único que logró romper fue la pupila a Stu-Pot, fracturándola después de recibir lo más fuerte del choque. El juez sentenció a Murdoc a 30 mil horas de servicio para la comunidad y a diez horas por día para cuidar al ahora vegetal Stu-Pot.
Pero las cosas cambiarían.Mientras cuidando de Stu-Pot durante sus mandadas diez horas, Murdoc perdió el control de su vehículo y Stu Pot salió volando por la ventana. Su cabeza se estrelló contra el cordón, fracturándole la otra pupila. Sin embargo del aparente desastre, el golpe milagrosamente resucitó a Stu-Pot de su estado vegetal y le dio dones realmente extraños para el teclado, como así también una extraña y oscura mirada a través de sus dos ojos negros. El destino los unió de esta manera, y así Stu-Pot, ahora llamado 2D (dos desgracias), se juntó con Murdoc para formar la banda.
Si se piensan que eso es raro, vean lo que le pasó a Russel y como él se unió:Russel, un chico de clase media del estado de Nueva York, es poseído por un demonio. Un elaborado proceso de exorcismo lo libera de la tortura y Russel se muda a Brooklyn. Una vez ahí, concurre a la secundaria del conocido suburbio del hip hop y se hace amigo de mucha gente de esa cultura.Todo parece estar bien hasta que de repente todo cambia. Russel y sus amigos se encontraron sin querer en el medio de un tiroteo entre pandillas y todos fueron baleados hasta la muerte, menos Russel. El joven cae en un profundo estado de shock pero se recupera cuando el espíritu de todos sus amigos invaden su alma. Con todos los dones de sus amigos en su cuerpo, Russel se muda a Londres, donde sus padres esperan que la vida tranquila lo ayude.
Desafortunadamente para ellos, no contaban con Murdoc. Murdoc lo recluta para su banda, y ahora todo lo que le faltaba para formar su cuarteto era un guitarrista.Esta vez tratan de encontrar a su próximo integrante de una forma más usual: un aviso en el diario. ¿Será tan fácil?
No, por supuesto que no. El día que salió el aviso, una empresa de cargamentos de largas distancias dejó una inmensa caja metálica en la puerta de los integrantes de la banda.Al abrirla, una pequeña japonesa saltó de ella armada con una guitarra Les Paul. Les habló en un idioma extraño y comenzó a tocar unas piezas increíbles en su guitarra antes de terminar todo con una patada karateca.
¿Qué se puede decir? Encontraron a su guitarrista. Y así la banda se formó. Como todo en el rock n' roll: increíble, alocado y poco probable.